Mousse de lemon curd

Como buena murciana casi todo lo que sale de mi cocina tiene un ingrediente fijo: el limón. En Murcia somos muy de ponerle "el chorrico de limón" a todo: al arroz, a las patatas fritas (las de bolsa, con limón y pimienta es el aperitivo de cualquier bar murciano), al marisco, a la verdura a la plancha...en definitiva en Murcia, casi todo lleva limón de ahí que nuestro postre más emblemático: las paparajotes tengan en el limón, y más concretamente en la hojas de limonero, su ingrediente principal. Pero hoy no quería hablaros de gastronomía murciana sino británica pero al final una cosa me ha llevado a la otra. Centrándonos de nuevo en la receta que nos ocupa, como os decía está basada en el tradicional lemon curd, o lo que es lo mismo la crema inglesa de limón de la que en casa estamos absolutamente enamorados. Hasta la fecha solo la había usado para rellenos, para el clásico pie de limon o para comerla a cucharadas directamente pero os aseguro que descubrirla en mousse ha sido una de las mejores cosas, gastronómicamente, hablando de este año. Espero que os guste. Fuente de la receta: No sin mi taper
Ingredientes:
250 gramos de azúcar.
2 cucharaditas de maizena.
2 huevos enteros y 2 yemas.
120 mililitros de zumo de limón.
85 gramos de mantequilla.
350 mililitros de nata para montar.
2 hojas de gelatina.
30 mililitros de leche.
3 cucharadas de azúcar glas.
1 cucharada de queso crema (tipo Philadelphia).
Elaboración:
En un cazo mezclamos muy bien el azúcar con la maicena. Cuando los dos ingredientes estén bien integrados añadimos las yemas y los huevos y batimos ligeramente.
Incorporamos el zumo de limón y la mantequilla cortada a dados y llevamos al fuego sin dejar de remover hasta lograr una crema espesa.
Añadimos un par de cucharadas de lemond curd en el fondo de los vasitos de servir.
El lemond curd restante lo tapamos con papel film y lo dejamos enfriar un par de horas. Transcurrido ese tiempo pasamos a montar el mousse para ello diluimos la gelatina, previamente hidratada, en la leche templada y lo mezclamos con el lemond curd.
Añadimos a la mezcla anterior 200 mililitros de nata que habremos montado bien firme.
Rellenamos los vasos que teníamos reservados (con el lemond curd en la base) con el mousse que acabamos de preparar.
Seguidamente montamos los 150 mililitros de nata restantes con el azúcar glas y el queso crema y terminamos de cubrir con esta crema nuestras copas. Decoramos con una hoja de menta y unos arándanos, dejamos reposar un par de horas y listo.

Alitas de pollo laqueadas

De entre todas las formas de preparar las alitas este es el modo estrella a la hora de hacerlas en casa. Es una receta bastante económica que, además, se prepara en un momento sin ensuciar apenas utensilios por lo que es difícil negarse a prepararlas. Además, si las alitas no os entusiasman podéis seguir la misma receta del laqueado para otro tipo de carnes, por ejemplo, unas costillas o incluso algunas otras partes del pollo. La receta tiene un claro sabor oriental: una mezcla agridulce a la que es complicado resistirse. Yo ayer las preparé acompañadas de una ensalada de quinoa aunque otra opción deliciosa es cocer un poco de arroz y verter sobre él la salsa que las alitas sueltan durante el horneado. Receta adaptada de Directo al paladar. Espero que os gusten.

Ingredientes:
10 alitas de pollo.
50 mililitros de sirope de arce.
60 mililitros de kétchup.
2 cucharadas de mostaza.
5 cucharadas soperas de salsa de ostras.
1 cucharadita de tabasco.
1 diente de ajo machacado.
Ralladura de jengibre fresco.
El zumo de medio limón grande.
Tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
En un bol mezclamos bien todos los ingredientes.

Colocamos la alitas y dejamos marinar al menos durante cuatro horas en el frigorífico. Transcurrido ese tiempo colocamos las alitas bien extendidas en una bandeja de horno y vertemos todo el marinado sobre ellas.

Horneamos a 200º (con el horno precalentado) hasta que empiecen a dorar, aproximadamente 20 minutos aunque el tiempo, como siempre, dependerá de cada horno.

Panna Cotta de chocolate

Desde mi viaje a Italia, hace ya algunos años, la panna cotta ha pasado a ser uno de mis postres favoritos. Obviamente, comerla en casa no es comparable a disfrutar de ella en alguna callejuela escondida del Trastévere, de esas con suelos empedrados, macetas en las ventanas, ropa recién lavada secándose al sol del mediodía y algún músico callejero poniendo banda sonora a tan bella estampa, pero...a falta de tan idílico entorno siempre queda la opción de prepararla en casa y rememorar en cada bocado un viaje inolvidable que, en mi caso, lo fue por dos motivos: desde pequeña Italia siempre había sido mi destino soñado y cuando muchos años después logré visitar este país fue  por un regalo que me hizo mi hija, ahorrando durante un año parte del sueldo que cobró en su primer trabajo después de acabar los estudios universitarios así que, como os digo, Italia siempre tendrá para mi un significado muy especial. Espero que os guste.
Ingredientes:
300 mililitros de nata.
200 mililitros de leche.
2 cucharaditas de café soluble.
140 gramos de chocolate de cobertura.
100 gramos de azúcar.
3 hojas de gelatina.
Elaboración:
Ponemos en un cazo la leche, la nata y el café soluble.
Cuando rompa a hervir añadimos, fuera del fuego el chocolate bien troceado y movemos bien hasta que se disuelva por completo (si es necesario podemos ponerlo un poquito más al fuego).
Añadimos el azúcar y volvemos a mezclar muy bien para que se disuelva.
Finamente agregamos la gelatina que habremos hidratado previamente.
Ya sólo nos queda verter la mezcla en unos moldes y dejar en el frigorífico hasta que tome cuerpo (mejor de un día para otro).